28/1/08

Cosas que desaparecen

Era sobre el amor, hacer el amor,
salvajes silbidos viajando kilómetros,
sin sobornar a la pasión, a ojos cerrados,
nos levantó el viento mandándonos al caos,
y el imborrable amor amor amor, en todos lados,
adivinaste¡, otra vez eres tú, y soy Eduardo.

Corriendo en un laberinto de juventud,
donde duermen todas las noches frías,
la mano que escribe invisibles hermosos.

De fuego; las letras,
en mi,
cualquier conciencia.

El silencio promete cambiar el pasado,
aquella que eres,
promete no partir, mientras parte.

No hay ya tiempo para entender,
ni tardanzas para inventar mentir,
se zambullen al inmediato,
mi agitado abrazo de cristal.

Entiendo al error. Que me distrae y no me acarrea,
de santos y santas, prefiero algunos pesares,
corrijo mis virtudes, cuando suelen volverse fusiles,
como tierna lágrima interior, del ultimo invierno tuyo.

Y era sobre honestidad,
lo que apostamos en cruentos bares,
aquellos miserables y la flamante mentira,
que despierta a cada muerte, de cada noche,
velas casi mudas y quietas son tu ojos corazón,
sábila de duelos frágiles, tengo miedos en mis labios,
hoy…

No hay comentarios.: