11/9/07

Libertades de dos gatos

Se infiltra el rojo de tus ojos,
mis nadas francos, nada débiles,
aquellos besos de princesa sin su príncipe,
son las angustias cicatrices de dios,
espina de cristal entre tus ojos.

Respirar del espejo espiral,
cantos que suenan bien en otros labios,
crepúsculo impertinente, diario sexo,
exclamo el placer infinidad a estos encuentros.

Entonces la subida, los escalones,
la novia de la fiesta, Jesús redentor,
fueron y serán por siempre ahora,
creencias en celebración,
perdida de conciencia, el sol de cabeza,
infidelidad de todas las vírgenes,
en nombre de aquella preciosa,
calurosos labios sentenciados a regresar.


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